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La codiciada gaita del año...

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Particularmente en el Zulia comienza a repiquetear la gaita de “temporada” desde el mes de mayo y en el resto del país desde agosto a septiembre aproximadamente.

Muchos conjuntos cuentan con la prerrogativa de un Promotor que se dedica exclusivamente a distribuir el disco, establecer contactos y obtener pautas de inserción en sus parrillas de programación. Unas gustan y suenan y otras por diferentes razones no son tomadas en cuenta.

Relatan los abuelos que en los años sesenta se cantaba la gaita con el principal ideal de entretener, animar y mantener viva esta costumbre patrimonial. Pero por supuesto todo cambia y hoy día da la impresión que para algunos gaiteros lo superlativo fuera grabar para ganar la estatuilla de la“Gaita del año”..

Los grupos, adaptándose a la metamorfosis propia de cualquier sociedad, se han visto obligados a regir sus conjuntos como una sociedad mercantil. Coyuntura que no está en discusión porque sino se distribuye el CD no se obtienen los recursos monetarios que admitan asegurar la producción del venidero año.

La competitividad ha forzado a la comercialización con la convicción de darle prolongación a sus agrupaciones. Se destinan altas sumas de dinero en uniformes, instrumentos, talentos, grabación; se dedican varios meses a la pre-producción, ensayos, grabación, masterización, elaboración de carátulas e impresión hasta forjar el disco que finalmente llega a nuestras manos.

En la década de los 80 y 90 autores, músicos y cantantes de las diferentes divisas gaiteras de la región zuliana cosecharon un despunte extraordinario gracias al Festival “Una gaita para el Zulia” patrocinado por Industrias Pampero. Pero la discrepancia e inconformidad del gremio con los resultados de las diferentes ediciones del festival acabó con la iniciativa de la empresa privada.

Locutores y algunos Periodistas publican títulos de gaitas en el “Hit parede” posicionando ciertas composiciones, hipotéticamente preferidas por la mayoría, en los primeros lugares.

Surgieron los famosos galardones que escogen su “Gaita del año” acarreando un caos que ha desvirtuado extremosamente la carrera por llegar al primer peldaño.

Hasta el 2011 instituciones gubernamentales de la entidad, origen de la gaita, determinaron honrar el esfuerzo de nuestros bardos patrocinando festivales y concursos con gratificación en metálico pero eso tampoco satisfizo a la mayoría y quienes quedaban inconformes con el cuadro de honor generaron destempladas campañas de descredito basadas en ofensas en contra de los jurados calificadores y las técnicas de evaluación.

Desde hace 23 años Juan Vicente Gotopo, compositor y locutor, salió al ruedo con una oferta que si se quiere ha sido la menos refutada “Proyecto Gran País”. Gotopo solicita sus votos a los directores de los conjuntos gaiteros. La suma de esa puntuación arroja las 10 creaciones musicales con mayor predilección de esos administradores de conjuntos. Las gaitas vencedoras se interpretan en un acto artístico a principios del siguiente año y los representantes de cada conjunto reciben una placa como reconocimiento.

Si por esta vía estableciéramos un plebiscito les garantizo que los resultados serían totalmente distintos a los deseados por los colegas comentaristas de espacios gaiteros. Y eso ocurre sencillamente porque “Entre gustos y colores no han escrito los autores”.

A mis compañeros del portal pudieran atraerles unas 5 o 7 gaitas de las editadas para este año mientras que los lectores concederían su inclinación por unas 9 o 15. Eso es relativo e incide desde la formación familiar, la afición musical de cada persona, el conocimiento que se tenga sobre los diferentes cantantes y conjuntos y la identificación que sientan por cada composición.

Yo creo que se premie o no a los protagonistas de la gaita ella seguirá siendo interpretada en cualquier enramada o imponente escenario. La gallardía de la mayoría de los Gaiteros y Gaiteras que eligieron ser sus defensores y cual Quijotes aceptaron el reto de salvaguardarla y apadrinar a quienes siguen sus sendas persistirán con su noble labor.

Al menos en el Zulia no imagino un año sin producciones gaiteras inéditas que sustenten el capital sonoro de la nación. Eso si estoy convencida que los cultores deben organizarse y plantearse realizables mecanismos que propongan una estrategia verosímil que redunde beneficios económicos para sus agrupaciones y a su vez utilidades que amparen nuestro canto popular.

Redacción: Moraima Gutiérrez


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