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Ricardo Aguirre…maestro y gaitero monumental

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El Empedrao patio musical por excelencia de la capital zuliana escuchó su inaugural sollozo en el seno de una sencilla familia vecina de la calle Baralt el día 9 de mayo del año 1939. Sus padres Ida Cira y Luis Ángel ya tenían retoños y Ricardo llegó para sumar el cuarto.

La comadrona que asistió a Doña Ida Cira al momento del parto anunció que había nacido enmantillado. Quienes presenciaron el alumbramiento declararon los mejores augurios para su vida futura y aunque su partida ocurrió intempestivamente a temprana edad su travesía entre nosotros no ocurrió en vano y regó una semilla que después de 43 años aún germina.

Después de obtener la credencial que confirmaba haber aprobado la escuela primaria su familia logra reunir el dinero para su estadía en el Táchira donde logra conquistar su segunda meta…convertirse en Maestro normalista.

Viviendo en Rubio escribe algunas cartas y poesías entre ellas una dedicada a su entrañable Madre en mayo de 1957:

“ ¡Día de las madres y no tengo qué

Ofrecerte!

Tan sólo este papel para escribirte

Y el alma de mis versos para amarte.

Que gratos son, Madre, esos instantes

En que todos te adorábamos

Quiero arrullarte el alma con mis besos

Y darte un abrazo con todos mis hermanos…”

En cada palabra hilvanada iba revelando la bondad guarecida en su intimidad. Era evidente que la formación recibida en el hogar y la impartida por sus primeros maestros había forjado a un hombre merecedor de los epítetos hasta ahora conocidos.

Para Ricardo la docencia fue una misión consumada con altísimo grado de responsabilidad. No demarcó su labor al pronunciamiento de conceptos, formulas y normas. Demostró a sus discípulos que la vida es un conjunto de emociones que es necesario ir descubriendo desde el trinar de un pájaro hasta la magnánima obra gestada por nuestros libertadores.

La música y la canción fueron para el maestro Ricardo una herramienta cardinal en la instrucción de sus alumnos. Esa condición genética que le acompañaba desde su niñez y que cultivaba en su casa materna junto a sus hermanos sirvió de soporte para alimentar el espíritu de los Niños y Niñas con los cuales compartió en aulas, recreos y escenarios de instituciones de la Costa Oriental del Lago y de Maracaibo.

Ricardo de alguna manera siempre vivió a la par de la música. En 1961 comenzó otra etapa que también marcó gratamente su existir. Se hizo locutor con el certificado Nro. 3247 y a través de Radio Éxitos en Bachaquero y La Voz de la Fe en Maracaibo realizó programas en los que puso de manifiesto sus amplios conocimientos de cultura general.

La narración de poemas de corte romántico en sus espacios radiales, que hacía a la par de su labor como docente, cautivó el corazón de una oyente secreta de nombre Teresa Suarez de quién luego supo que era maestra y además compañera de trabajo en el Colegio Granadillo del 18 de octubre.

Fue Teresa su gran amor, amiga y compañera. En agosto de 1962 dieron el gran paso y con la anuencia de sus padres se casaron y formaron una familia procreando cuatro hijos: Ricardo, Yannet, Jorge y Gisela.

Mientras todo esto ocurría en su vida privada también la gaita cobraba papel protagónico y Ricardofue desarrollando en diferentes áreas otro de sus afectos.

Sus primeras correrías gaiteras las efectuó en grupos de aficionados y parrandas familiares: “Los sabrosos”“Sata Canoita” y “Pitoquin”.

Llega 1963 y en Fonográfica del Zulia graba su primer LP “Los Cardenales del éxito” donde no sólo participa profesionalmente Ricardo sino también sus hermanos Rixio, Renato y Alves. Más tarde se sumarían al “Conjunto Saladillo”.

“Cuatro cuerdas van sonando

Con apoyo de las manos

Un son…

Y así va naciendo

El cantar de los zulianos…”

Creando, innovando, interpretando así se hizo “El monumental” calificativo adjudicado aRicardo Aguirre por el connotado locutor, abogado y comentarista radial Octavio Urdanetaquien en programa de radio “Monitor gaitero” se dedicaba a valorar imparcialmente el trabajo de nuestros artistas. Escuchando su potente, armonizada y bien educada voz y conociendo su calidad humana y su manera sosegada de conducirse en la vida Octavio no encontró otro adjetivo que definiera mejor la vida y obra que “El monumental de la gaita”.

Fugaz fue su vida... exactamente 30 años y seis meses. Murió trágicamente el 8 de noviembre de 1969. A los 21 años de vida había escrito:

…Mi trabajo fue luz

Y fue cirio mi cuerpo

Y quise ser como el recuerdo

De los árboles,

Raíz profunda en mi cuerpo cericulto

Y fui lo que dura una vela,

Una ventura extinta

Sepultada

En el cirio sin luz

Donde la luz se calla”.

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